
En mi trayectoria como consultor de Calidad de los Centros La Salle de Andalucía estoy encontrando muchas satisfacciones. Se trata de centros docentes muy bien organizados, donde mucho antes de abordarse los sistemas de gestión de la calidad ya se trabajaba con herramientas que garantizaban un servicio eficiente.
Esto, a su vez, presenta inconvenientes a la hora de implantar un sistema de gestión; pues introducir novedades en una organización innovadora que está muy bien organziada y estructurada no es fácil. Aunque, paradójicamente, esa cultura de innovación y organización es la que hace que se asuman nuevos retos (como el caso del Colegio La Salle Virlecha de Antequera, pionero en la implantación del Modelo EFQM a centros docentes en Andalucía).
Ahora bien, todos los centros (de La Salle o no) desarrollan buenas prácticas, tienen personal motivado (yo diría vocacionado, pues la profesión de enseñante es una de las que exijen más vocación); y la experiencia de compartir momentos y discusiones con estos profesionales es tremendamente gratificante.
Esto, a su vez, presenta inconvenientes a la hora de implantar un sistema de gestión; pues introducir novedades en una organización innovadora que está muy bien organziada y estructurada no es fácil. Aunque, paradójicamente, esa cultura de innovación y organización es la que hace que se asuman nuevos retos (como el caso del Colegio La Salle Virlecha de Antequera, pionero en la implantación del Modelo EFQM a centros docentes en Andalucía).
Ahora bien, todos los centros (de La Salle o no) desarrollan buenas prácticas, tienen personal motivado (yo diría vocacionado, pues la profesión de enseñante es una de las que exijen más vocación); y la experiencia de compartir momentos y discusiones con estos profesionales es tremendamente gratificante.

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